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NEUQUÉN (AN).- Las
araucarias de Villa Pehuenia "no están afectadas por
organismos perniciosos" sino que gran parte de su deterioro se
debe a la incesante actividad humana que se genera a su
alrededor. Los expertos explicaron que las plantas tienen
alrededor de 700 años y revelaron que al llegar a los 500
presentan mayor permeabilidad a la acción de hongos e
insectos.
En el trabajo de una comisión de especialistas contratados por
la provincia también se describió que prácticamente no existe
regeneración de araucarias junto a pehuenes de mayor tamaño,
como debería ser. En el informe elevado al ministerio de
Desarrollo Territorial, los especialistas de la Universidad
Nacional del Comahue informaron que "no se encontró ningún
agente con característica de plaga y que la principal causa de
deterioro de los ejemplares es la actividad humana".
El análisis abarcó a las araucarias o pehuenes ubicados en las
localidades de Primeros Pinos y Caviahue-Copahue, y en las
zonas de Pino Hachado y el cerro Batea Mahuida.Se observaron
dos realidades diferentes: por un lado, encontraron áreas en
donde la sanidad de los bosques de araucaria era buena;
mientras que en otras, donde la presión antrópica es notable,
algunos ejemplares de esta conífera estaban seriamente
afectados. El principio antrópico se refiere a todo lo que
tiene su origen o es consecuencia de las actividades humanas.
Entre los principales factores que afectan a las araucarias,
se mencionan los incendios forestales, en particular los de
gran magnitud, pero también los daños producidos por los
fogones de turistas, veranadores y piñoneros. También
contribuyen al deterioro -expresa el informe- el avance de las
urbanizaciones, la construcción de caminos, la actividad
turística y el sobrepastoreo y pisoteo producido por la
trashumancia, se informó desde el boletín de prensa de Casa de
Gobierno.
El documento señala que muchos ejemplares se encuentran en la
etapa de desmoronamiento, que comienza cuando las araucarias
tienen entre 700 y 800 años. Ello implica la disminución de la
superficie foliar (las plantas se secan y van muriendo las
ramas desde la base al ápice), lo que provoca finalmente la
extinción de toda la conífera.. |