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ROMA (De un enviado
especial).-En los planes de todos los pasajeros estaba llegar
a Ezeiza alrededor de las 6 de hoy. Sin embargo, ayer, pasadas
las 20 de aquí, cuando estaban a punto de abordar el vuelo
1141 de Aerolíneas Argentinas, en el aeropuerto de Fiumicino
de esta ciudad, los empleados de la empresa les informaron que
el vuelo estaba cancelado. Debían aguardar tres horas más para
subirse a un avión que hoy los llevaría a Madrid. Con suerte,
llegarían a destino a las 18, es decir, con medio día de
retraso.
Entonces, los pasajeros enardecidos arremetieron contra los
empleados de Aerolíneas Argentinas, destrozaron las
computadoras del mostrador de la sala de embarque y
estrellaron diversos objetos contra los ventanales vidriados
desde los que se ve la pista.
El embarque de Aerolíneas quedó destrozado. Los pasajeros no
solo insultaron y se enfrentaron con los empleados de la
aerolínea, sino que incluso tomaron el micrófono desde el que
se anuncia el comienzo del embarque y entonaron cánticos e
insultos. La situación se tornó tan tensa que debió intervenir
la policía aeroportuaria romana, que tiene a cargo la
seguridad del lugar, aunque no se informó si hubo detenidos.
A medida que corrían las horas, las diferentes versiones
acerca de las razones de la cancelación del vuelo alimentaron
la bronca de los pasajeros.
Versiones
Uno de los rumores, que luego fue desmentido, fue que el vuelo
se había cancelado porque se habría utilizado para transportar
a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ya que la
aeronave que debía llevarla de regreso al país, tras
participar de la cumbre de la Organización para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas,
habría sufrido una avería y debió ser reemplazada por otra.
Esta versión fue desmentida por los voceros de Aerolíneas
Argentinas, que indicaron que la Presidenta regresó al país en
el avión originalmente destinado para ese propósito. Asimismo,
los voceros indicaron que la suspensión del vuelo 1141 se
debió a problemas técnicos.
Sin embargo, el rumor, que rodaba como pan caliente en la sala
de embarque, alimentó el enojo de los pasajeros varados. Todo
esto, sumado al hecho de que los empleados de la empresa
brindaban informaciones contradictorias.
Sin comida
Pasadas las 22, hora local, los puestos de comida cerraron y
los pasajeros quedaron atrapados en el embarque, sin siquiera
tener la posibilidad de comprar alimentos ni de calentar una
mamadera, ya que había varias madres con hijos pequeños.
El vuelo que debía partir a las 20 de Roma estaba casi
completo, a juzgar por la cantidad de pasajeros listos para
embarcar. La propuesta de la empresa fue trasladarlos pasadas
las 23 a Madrid, pasar la noche en el aeropuerto y aguardar a
sumarse en el primer vuelo de la mañana. Sin embargo, muchos
de los pasajeros manifestaron sus dudas acerca de que sólo
debieran esperar unas horas para abordar...
"¿Y si el vuelo está sobrevendido?", se preguntaba uno.
"¿Hasta cuándo vamos a tener que esperar?", interrogaba otro.
Finalmente, pasadas las 23, la gente abordó un avión con
destino a Madrid, que, al cierre de esta edición, estaba por
llegar a destino.
Desde la empresa no supieron informar qué ocurriría con los
pasajeros. Esto es, si serían trasladados a hoteles hasta que
fueran reubicados en nuevos vuelos o si deberían pasar la
noche en el aeropuerto de Barajas.
Según se supo, el temor de muchos de los pasajeros, entre
quienes figuraban periodistas que viajaron hacia Italia para
cubrir la reunión de la que participó la Presidenta aquí, era
tener que retirar las valijas y quedar en el aeropuerto
madrileño con todo el equipaje a cuestas y sin una respuesta
certera por parte de la empresa.
Algunas versiones indicaban que los responsables de seguridad
de Barajas reforzaron su operativo.
Antecedentes
El 10 de febrero de 2007, más de 200 pasajeros argentinos
quedaron varados en Miami por desperfectos técnicos en el
avión de Aerolíneas Argentinas que debía traerlos de regreso
al país. El vuelo debía partir el sábado a la noche y lo hizo
el lunes por la mañana. La aerolínea informó que los pasajeros
varados iban a ser recompensados con el 50% del valor del
pasaje.
En vísperas de la Nochebuena de 2006, cientos de argentinos
pasaron la Navidad en el aeropuerto de Barajas, en Madrid,
debido al sorpresivo cierre de la aerolínea Air Madrid. Sin
respuestas por parte de la empresa ni del gobierno español,
los viajeros durmieron en el aeropuerto por tres días, hasta
que finalmente fueron reubicados en vuelos de otras compañías.

* Titular de nuestra Redacción. |