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¿Cuántos recorridos
permite la Ciudad de Buenos Aires? ¿Y cuántos de ellos
valen realmente la pena? Aquí hay muchos que sí, y están
todos entrelazados en el minuciosísimo libro Buenos Aires
Bizarro, la más extraviada de todas las guías, de
editorial Aguilar, flamante obra del poeta y periodista
(uno de los fundadores de la revista Barcelona) Daniel
Riera. Se trata de un catálogo detallista de sitios,
personajes y servicios que cuesta imaginar dentro de una
guía urbana (sin embargo, aquí están), y que demuestra
cuán rica, aunque se trate de una riqueza con muchos
sabores distintos, puede ser la oferta de la Ciudad: de
los talladores de nabos a la estatua de Mostaza Merlo, de
los gurúes sexuales a los campeones de metegol, de los
ventrílocuos agremiados a los profetas que auguran una
aliencracia, de los santuarios rockers a los sitios con
fantasmas, de los domicilios de asesinos seriales a...
a... a... ¿dónde parar de buscar rincones porteños que
merezcan la cucarda de “bizarro”? Contesta Riera al NO:
“En algún momento tenés que cortar... Por distintas
cuestiones quedaron afuera el Museo de Urología, que
estaba suspendido; la vendedora de réplicas de artesanías
de la Atlántida, que estaba de vacaciones; o el Bar El
Titán, de memorabilia de Titanes en el Ring, que estaba en
plena mudanza”. El nivel de los bonus tracks bizarros que
quedaron afuera es parámetro de lo que sí hay dentro, un
Magical Mystery Tour periodístico cuyas escalas fueron
testeadas una a una por Daniel en carne propia. Y aparecen
descriptas con rigor, detallismo y en conveniente
proporción de ingenuidad y malicia. El trabajo de campo
(que no es “del campo”) que se desprende de Buenos Aires
Bizarro... es descomunal (si los colectivos porteños
sumaran millaje como las aerolíneas, Riera habría
acumulado suficientes millas como para visitar cualquier
lugar del mundo), bien documentado y, encima, cuenta con
el apoyo visual del fotógrafo Diego Sandstede, lo cual
llevó a Daniel a viajar durante meses por la Ciudad,
siguiendo pistas dictadas –según el caso– por su propio
olfato o por cuanto chisme, sugerencia social o flyer
bizarro cayera en sus manos. ¿Tantos hallazgos habrán
alcanzado el pronóstico inicial que movilizó al autor?
Riera responde: “Superó lo que esperaba, aunque tenía
buenas expectativas, porque Buenos Aires es alucinante.
Seguramente si en un par de años volviera a hacer una
búsqueda, aparecerían muchísimas cosas nuevas”. Es que si
en algo se parecen la Ciudad y la más extraviada de las
guías es en lo inquietante, lo hilarante y lo
sorprendente. |