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El joven se abrió paso
entre las valijas y le preguntó sonriente al cronista de
LA NACION:
-¿No querés subir?
-¿Qué? ¿Se puede?
-¡Sííí! Sacale una fotocopia al documento y listo.
¡Nosotros somos 15! Está todo pago. ¡Y van a repartir
plata!-, contaba exultante el joven. Enseguida se alejó
apurado hasta un ciclomotor rojo. Salió a toda velocidad:
iba a reclutar a unos amigos.
Entre mochilas, camperas y mates calientes para soportar
el frío, otros no parecían tan satisfechos "¡Más vale que
los micros sean buenos, si no nos vamos a morir! No quiero
ir", protestaba una empleada municipal. "Pero bueno, si no
vengo, el lunes no tengo trabajo".
A las 20 de ayer hacía varias horas que unas 200 personas
esperaban en el Mercado Concentrador de José C. Paz que
llegaran los colectivos que les habían prometido para las
18. Una señora de la Secretaría de Acción Social del
Municipio empezó a los gritos: "¡Compañeros! ¡Acerquensé!
Les tengo que informar algo... Los micros no llegan. Esta
noche no viajan". La noticia arremolinó en el aire
protestas y lamentos. "¡Tienen que volver mañana, a las
8!", agregó.
En un minuto se acabaron las expectativas de los más
jóvenes y se exacerbó el mal humor de los más viejos.
Todos levantaron las valijas. Los que habían ido con sus
hijos preguntaban quién podía "arrimarlos" hasta sus
barrios.
Así se frustraba anoche en José C. Paz la primera salida
de colectivos planificada por el intendente, Mario Alberto
Ishii, para sumar gente al acto masivo de mañana en Salta
en favor de Cristina Kirchner. En otros lugares del país
otros intendentes, gobernadores y líderes sociales
planificaban también su cuidadosa convocatoria. Sólo del
conurbano, entre anoche y hoy partieron cientos de micros.
Cada uno costó entre 6000 y 10.000 pesos. Se pagaron por
adelantado y en negro.
En José C. Paz querían llegar primeros. Pero hubo
problemas. Los "referentes" tuvieron que dar explicaciones
para evitar desbordes. "¡No llegó la plata del gobierno
para los colectivos!", se justificaba un puntero. "¡Pero
nosotros llegamos a las cuatro de la tarde! ¿Qué hacemos
ahora?", se quejaba un señor que cargaba dos bolsos, un
hijo, una guitarra y un poncho salteño. En las últimas dos
horas se la había pasado hablando del "lindo paseo" que
iba dar. Le habían hecho promesas: dos noches de hotel,
comida, recitales de Los Nocheros y el Chaqueño Palavecino
y 200 pesos en efectivo.
"¡Qué ilusos!", gritaba Juan Carlos Casas, un empleado de
Ishii que hace 14 años que participa de los actos. "Vas a
ver, no van a tener ni hotel. Van a dormir en el
colectivo", decía sonriente. Tiene experiencia: el año
pasado fue al acto kirchnerista del 25 de mayo en Mendoza.
No tuvo hotel.
Cerca de ahí, Juan Carlos y Roberto Denuchi, dos hombres
de extrema confianza de Ishii, monitoreaban handies en
mano cada movimiento.
"Lo que pasó supera al intendente", les contaban enojados
a sus colaboradores. Mientras tanto, en la calle seguían
las protestas. Un par de punteros cargaban gente en la
caja de una camioneta Ford destartalada.
Un señor preguntó: "¿Alguien me va a pagar el boleto que
gasté hasta acá?" Todos se rieron. Les pareció un buen
chiste.
 * Titular de Nuestra Redacción. |